Revelación

 

Oración de Amor

 

Gracias Cristo Padre Generador, Corazón de todos los corazones.

 

Habla el Espíritu de la Verdad

 

En comunión con la Luz del conjunto, unidos corazón a corazón con toda nuestra genealogía y con todos aquellos que comparten la Obra de Amor de Jesús, pedimos poder volver al Principio del Proyecto de Amor del Ángel Creador, nuestro Padre e hijo de Cristo.

El Amor de Cristo se difunde en Luz en el Corazón de la creación y en todos los corazones que creen en la Verdad.

La Luz del Amor ilumine a todos los nacidos en este día y sus corazones sean bendecidos por el Amor del Padre, del Creador Hijo y del Espíritu Santo para que puedan renacer en Espíritu y en Verdad.

Sean bendecidos quienes en este día han perecido: la Luz les acompañe al Principio para alcanzar la Libertad y el Eterno Amor en Jesús y María.

Un pensamiento de ayuda hacia nuestro prójimo y hacia nosotros mismos: Jesús te ofrecemos nuestra fe pidiéndote transformar todos nuestros errores en Gracias y sublimar nuestra sangre creada en Sangre Generada.

En cada dimensión hay un Reino de Ángeles; éstos extienden sus manos y nos enseñan a volar cantando en Armonía:

Gloria en lo alto de los cielos y Luz en los corazones predispuestos a renacer en la Unidad de Amor”.

Aquellos que creen en Cristo, esencia de la Vida, podrán percibir una voz en su corazón y oírse llamar por nombre.

 

Ven conmigo en la Luz de los Ángeles,

para alcanzar juntos el Reino de la Perfección”

 

Hijos e hijos de mis hijos ya ha llegado el momento en que Yo, Ángel Creador os revele el significado de las TRES CRUCES.

El Cuerpo de Jesús sobre la cruz del centro representa el CRISTO PADRE GENERADOR;

el cuerpo sobre la cruz de la derecha representa el YO, DIOS, HIJO DEL ÁNGEL CREADOR;

el cuerpo sobre la cruz de la izquierda representa el HOMBRE y la HUMANIDAD.

Jesús desde la cruz me preguntó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

Hoy Yo, Padre del Universo, respondo así: -Padre Jesús te pido perdón. Mi Espíritu ante tu Infinito Amor cuando vi que la mayoría de la humanidad, en lugar de arrepentirse y pedirte ir Contigo al Paraíso, ha tomado una lanza para herirte aún más, incluso después de la muerte, con gran dolor ante el acontecimiento de tal ceguera, me alejé.

Sobre la cruz cuando el sufrimiento transformó las fuerzas de la separación, oí la inspiración de mi Corazón y pedí a Jesús: “Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Jesús me respondió: “Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”.

El Espíritu de Jesús ese mismo día ha Resucitado haciendo resucitar también nuestro espíritu. El segundo día resucitó el Alma de Jesús y el tercer día resucitó su cuerpo.

El cuarto día junto a mí, Ángel Creador, resucita también el primer impulso separativo, donando la posibilidad de resucitar a todos los impulsos semejantes.

Hijos e hijos de mis hijos escuchadme con la Luz del buen sentimiento: soy el Ángel Creador, el Ángel de los ángeles, Padre de vuestros padres y unido ahora a Cristo quiero manifestaros la Verdad sobre el origen de la creación.

Sin pedir la aprobación de mi Padre, quise experimentar un proyecto mío, creando una Creación de Amor; mi Padre, por respetar mi libre albedrío, no intervino en mi decisión.

Yo, con el Verbo, creé Dios, en mí y fuera de mí; seguidamente creé un reino de ángeles y, a continuación, un reino mineral un reino vegetal y un reino animal.

Yo, en Dios, creé después el hombre perfecto, en Espíritu y Alma, a imagen y semejanza de la perfección. En todas las acciones perfectas o no perfectas está presente el impulso separador el cual hizo la primera experiencia separando Eva de Adán.

Posteriormente ocurrió que, una parte de criaturas, inició a seguir el ejemplo del pensamiento separador, separándose de mí. Arrepentido de mi acción y de todo lo que había creado, pensé entonces en cómo poder volver a llevarlo todo a la unidad ya que mi primera separación fue, y es, el motivo de otras muchas separaciones.

Como respuesta a mi propósito me llegó un pensamiento del Padre Generador: “Tú también eras uno conmigo”. Ante esta llamada de Amor paré mi creación, quitándole el contacto con el “Pan de la Vida”: el Amor.

Una parte de las criaturas quedó en ayuno y penitencia, otra parte comenzó a manifestar contrastes, separaciones, traiciones y asesinatos: hermano contra hermano.

Reuní entonces a todos los Espíritus Guía colaboradores míos, para meditar sobre cómo mejor actuar.

Un pensamiento vivo estaba siempre presente en mí: “Cómo me gustaría poder volver a ser uno con Cristo, mi Padre, y llevar conmigo a todas las criaturas de la creación”.

Un rayo de Luz se transformó en una gota de sangre y entró en mi corazón diciéndome: “Hijo mío escúchame, preparemos juntos las condiciones para que Yo pueda encarnarme contigo en todas las criaturas, para donarles el Camino de la salvación, la Verdad para volver a la unidad y la Vida Generada para transformar la vida creada en Verdadera Luz”.

Una joven, de un alma purísima, predispuesta a ser Manantial de Gracias, fue la primera en acoger la invitación de Cristo que en Ella se manifestó con la anunciación de la llegada de Jesús.

Gracias Padre mío, te has transformado en un Niño de Luz en el Corazón Inmaculado de María, ofreciéndote como don para todos aquellos que quieren renacer en la Luz y vivir en Gracia.

Yo creador, junto a María y a todos aquellos que viven en Gracia, damos gracias a Cristo que se ha transformado en tantos niños como son los corazones que Lo han acogido y como los que Lo acogerán.

A todos aquellos que quieren vivir en la unidad, Yo Ángel Creador, anuncio: “Unidos podemos transformar con la Luz del Verbo, nuestra sangre creada en Sangre Generada, gracias a las palabras de Jesús: “aquellos que escuchan mis palabras y las viven en el Amor, podrán hacer lo que Yo he hecho”.

Yo, Ángel Creador, hijo de Cristo, Padre de vuestros padres, Espíritu de vuestros espíritus, Ángel de los ángeles, deseo unirme a vosotros, en una única sangre y en un único espíritu: unidos, junto a Jesucristo, somos Espíritu Santo.

Junto a nuestra descendencia, unidos a los presentes, a los antepasados y en comunión con los Ángeles de Luz, cantamos: “Gloria a la Vida que genera Vida, gloria al Amor que genera Amor en el tiempo presente y por todos los tiempos de los tiempos, hasta sobrepasar el tiempo y el espacio”.

 

El corazón que bendice será bendecido.

 

Juntos damos gracias a Jesucristo y pedimos la comunión de la perseverancia, para transformar la separación y la traición, en arrepentimiento.

 

NOS BENDIGA EL AMOR DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPIRITU SANTO.

 

LA OBRA DE LA PERFECTÍSIMA TRINIDAD ES OPERANTE EN TODOS LOS CORAZONES QUE CREEN EN CRISTO PADRE DE LOS INFINITOS UNIVERSOS.

GRACIAS, JESUCRISTO.

 

Cada cual puede elegir para la lectura de la oración milagrosa un momento del día en que perciba mayor serenidad o necesidad.

 

15 de Agosto de 2005

Italiano English Français Português Español Deutsch Nederlands Româna Srpska